domingo

Veinticinco

Las ocho de la mañana. Odiaba tener que ir al trabajo en taxi. No valía la pena. Por lo que me pagaban. Llevaba dos años en ese trabajo. Cierta parte de ti se acostumbra. Otra parte no llega a comprender como puedes estar cada día compartiendo habitación con personas a las que en tu vida normal ni saludarías por cortesía. En mi despacho, dos fotos. De mi madre. De mi hija. De mi mujer no conservo ninguna. Hay momentos que el consciente pretende olvidar, y que el subconsciente parece que disfruta sacándolos a la luz.

Nueva secretaría. Nuevo caos. Diecinueve años. Cómo pueden confiarme a una niña para que lleve mi agenda. Me siento minusvalorado, la verdad. Pero entiendo porque no me valoran en exceso. La última vez se complicó demasiado. Se quedó embarazada. Y llegué a un acuerdo para que abandonara el trabajo y cobrara una buena suma por abortar. Con una hija a que no comprendía ya era bastante.

Leí en una revista científica que cierta teoría sustenta que no deberíamos vivir más de veinticinco años. La explicación se basa en que todas las especies viven estrictamente lo necesario para asegurar su reemplazo generacional. Tener dos coma cuatro hijos. Por eso una rata vive catorce días y una tortuga ciento cincuenta años. Nunca será lo mismo ir a las galápagos a poner huevos que bajar a la alcantarilla a reproducirte a toda velocidad. Ese tema me tenía absorto. Qué hacer en una vida que resultaba naturalmente improductiva a partir de los veinticinco. Ahora, en concreto, debería estar escribiendo una noticia sobre la victoria de anoche de los Mets ante los Yankees. El béisbol había dejado de interesarme tras un mes haciendo este trabajo. La realidad que había dado por válida se tambaleaba ante mi escritorio mientras intentaba aclarar mis ideas.

Otra vez mi secretaria. Otra vez una falda demasiado corta como para concentrarme. Maldita naturaleza que sólo pretende que copules continuamente para perpetuar una especie que en breve se destruirá a si misma. Estoy en la redacción de deportes de la calle noventa y cuatro, y sólo se me pasa por la cabeza si vivir vale o no la pena, y tengo veinte minutos para entregar un artículo que no existe. Por otro lado, no soy de atravesar ventanales que salpiquen, junto a los trozos de cristal, lo que queda de mí a los viandantes. Siempre me he considerado algo más elegante. Voy a llamar a Rachel. Creo que se llama así. Le digo que su primer trabajo en esta oficina va a ser redactar la crónica del partido de ayer. Si no lo vio, mejor. No se perdió nada. Le digo que da igual, que sólo escriba. O que busque un blog por internet y lo copie, maldita sea. En este trabajo prima la creatividad a la hora de buscar recursos, no de escribir. Con su minifalda negra ajustada y la cara desencajada, se marcha por fin de mi despacho.

Son las doce la mañana. Tengo hambre. Creo que voy a pedirle a Rachel que me vaya a buscar algo de comer. Un rosbif y un par de cervezas no estarían mal. Quizá si me relajo un poco, la vida a partir de los veinticinco no sea tan mala. Al fin y al cabo, peor sería tener diecinueve y ser mi secretaria. O no. Juzguen ustedes mismos.

5 comentarios:

anatibi dijo...

Puf, creo que efectivamente deberías relajarte, supongo que la vida maravillosa de NY es sólo para los tursitas (yo fui una de ellos) y me encantó, pero el día a día es otra cosa.
Relájate, disfruta, la vida a partir de los 25 es impresionante, igual que antes, sólo hay que saber sacarle el jugo, intentando ver las cosas de color blanco todo es mucho mejor...
Me gusta tu blog, escribes profundo...
Besotes

hendayestyle.blogspot.com

Maca Vaulet dijo...

hola!gracias por pasar por mi blog (: a mi tambien me encantó el tuyo escribis hermoso :) bueno te sigo espero que vos a mi tambien ;) nos estamos leyendo miles de besos! ...que envidia que vivas en ny :( a mi me encantaria conocer :( ahora si me voy besitos :P

Butterflied dijo...

Gracias por el comentario, así me has dado a conocer tu blog, que pinta muy bien. Te sigo y así no te pierdo la pista.

Un saludo.

allthatshewants dijo...

que chulo lo que escribes!!
me pasaré por aquí a menudo
besos

Soledad dijo...

por q peor? perdon soy hueca y lenta a demas
me gusta tu blog :)
gracias por pasar por el mio
besos!!