viernes

Remake

Miradas cruzadas que evitan. Que persiguen. Que se encuentran en el universo que se expande en el asiento de atrás. Mis dedos surcan su pelo buscando enredarse en un descuido y perderse. Una selva. Sobran tarzanes.

No fue en una panadería. Ni ella lloraba. Ni abría el corazón a la tendera. Ni era mi alumna. Ni mi vecina estrenando perro. Un sueño. Era sólo un capricho, una determinación que se toma inspirada por un antojo, por deleite en lo extravagante y original. Acepción positiva.

Nunca he entendido como nos obsesionamos en convertir una relación sexual en una relación amorosa. Será que necesito pensar que hay algo más. Ella creía en la reencarnación. Insistía en que seguramente nos habíamos conocido en otra vida mientras me clavaba la mirada. Analizando mi reacción. Yo quería creerle. Y le creía. Imanábamos que yo había sido gato. Ella perro, odiaba a los gatos. Pero seguramente conmigo habría hecho una excepción. Podíamos pasar horas discutiendo cuestiones metafísicas. Eso era todo. Eso era suficiente.

He disfrutado inmensamente de cada noche que nunca tuvimos, de cada hotel que finalmente no supimos compartir, de cada caricia que no hizo. Pienso en encerrarla para que muera conmigo, yo que ya no puedo morir sin ella. La voy a resucitar de unas cenizas que no sé con certeza si alguna vez ardieron, porque de qué me valdría odiarla, si al fin y al cabo, ella sólo estuvo en mí cuando como siempre perdido no fui capaz de encontrarme.

"Después de la verdad, no hay nada tan bello como la ficción". Y eso fuimos. Nada, sino un sueño en esos días en que tanto necesitábamos soñar. No nos sintamos culpables. Todos saben de sobra que nos encanta el infierno del teatro.

El cielo donde habita la normalidad, ya lo sabe ella, es para otros.

2 comentarios:

PutA aL pEdO dijo...

Hola, copadas tus historias!!!!

Gracias por pasarte!!! Buenisimo las minifaldas que cortan el trafico!!!!

Elizabeth Hernández dijo...

so real... honestly